Desde que regresé a Lima en febrero, he buscado hacer cosas que me llenen. Me volví voluntaria del
Grupo Caridad, y me enteré sobre el refugio
APAREOM de Ventanilla. Me encanta ir al refugio porque el amor por los animales ahí es casi palpable. Hay monitos, un avestruz, un oso hormiguero (recien rescatado, dicho sea de paso), conejos, patos, gallos, gallinas, gatos y muchos perritos (aproximadamente 250).
Yo procuro ir todos los domingos, ya que por la universidad o cuestiones familiares no siempre se me hace posible asistir. Las jornadas son de 11am a 4pm; bañamos a los perritos, les cortamos nudos que tengan en su pelaje, jugamos con ellos, limpiamos los pabellones, etc. Al final del día, ver a tantos animalitos felices, al avestruz haciendo el baile de apareamiento para llamar la atención, y a los perritos moviendo la cola, me causa tal satisfacción que, para mí, ninguna otra actividad puede lograr.
Para ayer se organizó un paseo a una playa de Ventanilla con los perritos del mismo refugio para que diviertan un rato, den un chapuzón y se desestresen. A mí me encargaron llevar a Danushka, una Rottweiler hermosa que según dicen es la que manda y cuida a todos en el refugio. La playa quedaba a 20min a pie, pero creo que nadie contaba con que era como prácticamente recorrer el desierto, con muchas subidas y bajadas que hicieron el camino de ida y de regreso algo eterno. Desde el fondo se veía todo como una linda pintura: los cerros, la arena, y al fondo el mar y un barco pesquero.
Al fin y al cabo llegamos; no había ni un alma en la playa aparte de nosotros; el mar estaba limpiecito, y el paisaje era bello. A la pobre Danushka ya le estaban quemando las patas, así que intenté que se mojara en el mar, pero, para sorpresa mía, le tiene miedo al mar; así que sólo caminamos por la arena mojada. Todos nos quedamos ahí un par de horas. Eramos como 20 personas y todos los perros estaban más que contentos. Después de un par de horas, llegó el momento de regresarlos al refugio, y así hicimos. Ya en el mismo refugio, todos estábamos muertos y los perritos también. Danushka me veía y se me tiraba encima. Después de mi experiencia con ella y con la Rottweiler que se quedó en mi casa por una semana hasta encontrarle un hogar, debo decir que amo a los Rottweilers. Son lindos, cariñosos, protectores y territoriales; pero eso no quita mi respeto hacia ellos.
Llegué a mi casa aproximadamente a las 5, cansada, con la cara ardiéndome, y casi sin poder caminar por mi problema en la espalda; ayudé a mi papá con unas cosas, luego me tomé un relajante muscular y ahí quedé. Fue un día lindo! Y aquí comparto unas fotos con uds.
pd: tomé las fotos en plena acción, asi que estan algo descuadradas :)
Con Danushka.
Hidratándolos.
En camino, y si logran ver bien, al fondo se ve el mar.
Ahí se ve el barco pesquero.
Ahí estoy con Danushka.
Danushka con sus patitas ya quemandole.
La playa.
El guía.
En este punto Danushka ya se estaba desesperando por llegar.
Ahí están los primeros que llegaron a la playa.